👉1859
En 1959, el entonces director del Museo y Archivo Histórico de Bahía Blanca, Antonio Crespi Valls, escribió un libro para conmemorar los 100 años del que a partir de ese momento se denominó el “último malón”. No fue el último, hoy lo sabemos por las investigaciones de los historiadores que explican el proceso histórico de la frontera sur bonaerense durante el siglo XIX. Además, esta conmemoración es resistida por las organizaciones de pueblos originarios de la ciudad. Ellas proponen una mirada contrahegemónica para pensar este suceso y desactivar las versiones dominantes y las marcas en el espacio que lo conmemoran.
👉2024
Ayer, 19 de mayo, en Bahía Blanca se construyó memoria una vez más. El recuerdo de los indígenas quemados en una pira luego de la incursión al mando de Calfucura de 1859 fue acompañado por una demanda de reparación. Ceremoniar en la plazoleta de 19 de mayo y Florencio Sánchez fue habitar la ciudad como un espacio de resistencia al olvido. Construir un chenque (sepultura) para los caídos en las proximidades del sitio donde los originarios fueron quemados, en la Plaza Rivadavia, también lo fue. Como el año pasado, organizaciones como Bahía Blanca Che y Kumelén Newen Mapu convocaron a construir el chenque, a erigir un monumento propio, hasta que la ciudad de Bahía Blanca lo tome como deber de memoria y señalice este lugar que protagonizó la espectacularización del horror. Como dijo una lamngen (hermana) del pueblo mapuche “memoria, verdad y justicia para todos los pueblos originarios”.
📖Invitamos a leer el Cuadernillo Malones, fortines y estancias en la identidad de General Daniel Cerri, disponible en esta Web y especialmente la actividad educativa ¿El malón es un bicho malo? Que pueden encontrar en nuestra bio en la sección Textos y propuestas educativas.